Ella inglesa, él cordobés, quién le iba a decir a Kate que cuando una de sus amigas predijo que se casaría con un Juan (o Juan algo…) tendría razón y Kate terminaría casándose con Juan Carlos el pasado 26 de septiembre. Una boda muy especial, no solo por los tiempos que corren, sino porque en ella tratamos de unir costumbres inglesas, de donde es ella, con toques más cordobeses, de donde es él.

Los invitados pudieron disfrutar de un fino durante el cóctel a la vez que tomaban un plato de fish & chips y más tarde recibieron una taza vintage como obsequio donde pudieron disfrutar de un té al terminar el banquete. La zona de la barra libre la decoramos con farolillos y luces para darle ese ambiente a feria, sin duda fue un acierto en un año en el que no hemos tenido la suerte de disfrutar de la feria.

Pero el momento más especial fue cuando se reencontraron con su perro Poncho. Poncho apareció de repente en una de las visitas técnicas que hicimos a la hacienda, parecía que estaba perdido, así que preguntamos por allí y nos dijeron que llevaban meses viéndolo. Poncho resultó ser un perro abandonado, así que Kate y Juan Carlos decidieron darle un hogar. Pero la historia no acaba ahí, más tarde descubrimos que la fecha de nacimiento de Poncho fue el 26 de septiembre de 2018, el mismo día de su boda, dos años antes. Poncho estaba destinado a ser parte de la vida de Kate y Juan Carlos y ahora es feliz en su nueva casa junto a ellos (y a sus dos hermanas-gatas).

Ese día fue muy especial para todos, después de un año tan extraño como está siendo este 2020. Fue una suerte poder ver a Kate y Juan Carlos disfrutar de su boda tanto como si de una boda “normal” se tratase. Si queréis saber más sobre cómo se sintió Kate durante la planificación de su boda en medio de una pandemia global, podéis visitar el post que ha escrito para el blog The Elgin Avenue en el siguiente enlace: https://www.theelginavenue.com/pandemic-wedding-planning.html 

 

Os dejo con las maravillosas fotografías de Rosseblanc.

¡Espero que os guste!